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El cuidado de los frutales.
 

La mejor época para plantar este tipo de árboles va desde el otoño hasta la primavera. Desde que se planten hasta que empiecen a dar los primeros frutos lo normal es que pasen aproximadamente unos 3 años. A la hora de elegir el tipo de árbol frutal debemos valorar una serie de factores, superficie de la que disponemos, índice de horas de luz, tipo de suelo del jardín y por supuesto nuestro gusto personal.

El lugar ideal seria una zona amplia, bien soleada y resguarda del viento, con un suelo que facilite el drenaje del agua para evitar el pudrimiento de las raíces y evitando por supuesto los suelos arcillosos, una buena prueba para ver si el suelo es adecuada consiste en empapar el suelo que hemos elegido con una gran cantidad de agua, si esta agua no desparece en un par de día deberíamos escoger otra zona, si no tenemos esa posibilidad deberíamos construir una capa freática debajo de nuestro árbol, lo haremos realizando un agujero de mayor profundidad y rellenando la parte inferiorcon grava y arena de rió.

A la hora de escoger nuestro árbol en el vivero, observaremos principalmente que este libre de plagas y de enfermedades, que las hojas tengan un buen aspecto, que sea frondoso y que tenga una cruz alta, esto serán signos externos de que este árbol se desarrollara de una forma favorable. Un aspecto con el que tenemos que tener especial cuidado es en observar el tronco del árbol, debe de estar libre de agujeros, heridas o de una sustancia de tipo gomoso esto es una señal de una grave enfermedad llamada gomosis.

Prescindiremos de abonar el árbol en los tres primeros meses desde su plantación, dejándole tiempo para que las raíces se expandan libremente en la tierra. Si a la hora de plantar el cepellón en el agujero preparado para tal fin observamos que se mueve colocaremos en el mismo agujero tutores para asegurarnos de que se desarrolle recto. Durante el primer año de plantación del árbol su principal peligro será el exceso de humedad por riego, con lo cual tendremos especial cuidado en ese aspecto. También debemos de tener una vigilancia especial y constante ante cualquier cosa anómala que veamos en el árbol, manchas, polvos, hormigas, etc.

Conforme vaya creciendo iremos podando para darle la forma y el tamaño que deseemos, siempre teniendo en cuenta que una de las funciones principales de la poda del árbol, fuera aparte de aligerar peso al tronco, es dejar que la luz llegue a todo el árbol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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