Sin lugar a dudas el olivo es uno de los árboles más bonito que podemos tener en nuestro jardín. Si ya hablamos de un olivo centenario, su valor ornamental es incalculable. El olivo es el símbolo de la cultura mediterránea por excelencia, su presencia se da en todas las regiones del mediterráneo, le gusta el clima templado y por eso su desarrollo en esta zona es espectacular, la introducción en la península se dio de manos de los Fenicios, aunque los musulmanes fueron los que lo extendieron por todo el territorio. Su nombre deriva de la palabra latina “oleum” que significa aceite.
Existen registros de árboles milenarios y encontrar ejemplares centenarios, no será excesivamente difícil y adornara nuestro jardín de una forma soberbia, sus formas retorcida y su grueso tronco son sus características principales, sobre el tronco una gran copa de frondosas hojas donde crecerán las aceitunas.
Su floración se da sobre la mitad de la primavera y es a final del otoño cuando se pueden empezar a observar los frutos, primero en tonos verdes y mas tardes en tonos marrón oscuro o violetas.
Le gusta el ambiente soleado y no quiere exceso de humedad, aunque ciertamente se adapta muy bien a terrenos pobres en nutrientes y arcillosos. No requiere de grandes cuidados, si bien debemos de prestar especial atención al hongo del repilo, lo observaremos como una pelusa blanca que se depositara en las hojas y en algunas ocasiones en el tronco. También combatiremos la mosca del olivo y el barrenillo del olivo.
Con la poda descargaremos de peso la copa del árbol y daremos luminosidad al tronco para sanearlo. Normalmente un olivo centenario tardara más tiempo en hacer una adaptación completa cuando es transplantado, por eso es normal que pueda tardar hasta unos tres años en producir frutos nuevamente.
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