Cuidar y cultivar un rosal es una tarea mucho más sencilla de lo que en un principio pudiera parecer. Los rosales son una de las plantas más admiradas y deseadas de nuestro jardín, su fragancia, su belleza y el romanticismo que siempre se le ha atribuido a está planta hace difícil el poder observar un jardín que no haga alarde de esta planta y seguramente ocupara un lugar destacado en el jardín.
Si deseamos comprar rosales para nuestro jardín seguramente los podremos encontrar en el vivero en alguna de estas tres formas, en macetas, con la raíz desnuda y preempaquetados.
Los rosales de raíz desnuda son plantas que se encuentran en dormición y son vendidas durante el invierno y al principio de la primavera, en cuanto la tierra de nuestro jardín este libre de heladas y se puede trabajar con este tipo de plantas, es conveniente plantarlos cuanto antes.
Las plantas preempaquetadas tienen un sistema como el de raíz desnuda pero está viene protegida por una caja envuelta en material húmedo, tierra orgánica o aserrín.
Por ultimo los rosales en macetas, casi siempre están en floración o a punto de ella y se pueden adquirir en primavera.
Según la forma en que se cultiva podemos encontrar rosales de raíces propias que son de una sola variedad, dan un solo tipo de flor y también podemos encontrar los rosales injertados que son un híbrido entre dos especies distinta si observamos bien podemos ver el punto de inserción entre las dos plantas. Estos ofrecen la ventaja de poder combinar propiedades de dos especies distintas, por ejemplo hojas más fuertes y flores más bonitas.
La plantación de los rosales será similar a la de otro arbusto. El punto de injerto del rosal debe quedar unos 2 centímetros por debajo del suelo, si la zona es de clima calido puede quedar por encima del suelo. Elimine toda las hojas muertas, decaídas o de tallos muy delgados, riegue muy abundantemente.
El rosal requiere de muchos nutrientes para su correcto crecimiento, es por eso que se le han de aplicar varios fertilizantes especiales para rosales, por norma general se debe de empezar en primavera cuando aparezcan los primeros brotes en la planta y se ha de suspender en el otoño. |